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Superbowl 2026: Bad Bunny impone ¡Qué rico ser latino! junto a Lady Gaga, Ricky Martin y otras estrellas de la noche

Prensa Libre 01:31 AM UTC Mon February 09, 2026 Style

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A través de las pantallas, más de 120 millones de estadounidenses siguieron la final de la liga de football americano (NFL) en un fenómeno que, este año más que nunca, adquiere trascendencia cultural y política.

El partido comenzó con la participación de Brandi Carlile, quien interpretó America the Beautiful durante las actividades previas al Super Bowl y Charlie Puth quien interpretó el Himno de Estados Unidos.

Las miradas estaban puestas en la actuación del medio tiempo de Bad Bunny, bajo una expectación disparada tras su éxito en los premios Grammy y su contundente protesta contra el gobierno de Donald Trump.

Las expectativas se cumplieron. Desde el primer segundo, Bad Bunny hizo un guiño a la identidad latina: “¡Qué rico ser latino!”, exclamó, mientras arrancaba su presentación con Tití me preguntó y mostraba diversos elementos de la cultura de la región. Voy a llevarte pa' PR también formó parte del repertorio, junto con un fragmento de Gasolina, interpretado con acompañamiento de violines.

En un performance que incluyó una boda, Lady Gaga se sumó al espectáculo: además de cantar, se movió junto a Bad Bunny al ritmo de Baile inolvidable.

Así fue el show de medio tiempo de Bad Bunny en el #SuperBowl https://t.co/PBlYbUbT6M

NuevaYol hizo vibrar al público con sabor latino, y el gran cierre llegó con Debí tirar más fotos. El show también contó con la participación de Ricky Martin.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Bad Bunny entregó su premio Grammy a un niño, en un gesto simbólico de traspasar su talento a la nueva generación. También llegó al público al presentar a los países latinoamericanos.

X: “América es Estados Unidos”Yo: #SuperBowl #BadBunny pic.twitter.com/g24XQ9IvuN

Entre los asistentes destacados estuvieron Justin Bieber, Jay-Z, J Balvin, Adam Sandler, Kendall Jenner, entre otros. Shakira también envió un mensaje especial al artista y recordó una imagen del espectáculo de medio tiempo que compartieron en 2020.

Bad Bunny cobrará cero dólares por el medio tiempo del Super Bowl LX, pero con el “efecto post-show” su catálogo podría dispararse a los 1.7 millones de dólares (Q13 millones 260 mil) semanales y batir los récords de Rihanna y Kendrick Lamar ante una audiencia récord que prevé superar los 130 millones de espectadores. Es la operación financiera más rentable de la industria musical global.

Aunque la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, en inglés) se limita a financiar una parte de la producción del descanso, que en los últimos años ha rondado entre los 10 y 20 millones de dólares (Q77 millones y Q154 millones), la exposición global de la cita transforma cada segundo en pantalla de Bad Bunny en un multiplicador de riqueza sin precedentes.

El repertorio de la estrella puertorriqueña ya factura unos 788 mil 500 dólares (Q6 millones 133 mil 150) semanales solo en el mercado estadounidense, según estimaciones de Billboard basadas en datos de Luminate, unas cifras que, tras su paso por el escenario del Super Bowl, podrían escalar hasta los 1.7 millones de dólares (Q13 millones 260 mil) a la semana.

Bad Bunny se consagra además como el décimo artista mundial mejor pagado de la industria, con un patrimonio de 66 millones de dólares (Q508 millones 200 mil) en el 2025, según Forbes. Gran parte de este músculo financiero proviene de los más de 30 conciertos que realizó ese año como parte de su exitosa residencia en Puerto Rico y que sirvieron de antesala para la gira mundial en la que se encuentra inmerso.

El puertorriqueño se convirtió el primero en protagonizar el show en español, condenó con dureza la ofensiva antimigratoria del republicano, que ha sembrado el temor en una buena parte de la comunidad latina en Estados Unidos.

La magnitud y agresividad de estas redadas generó indignación incluso en una parte de la base de apoyo de Trump, especialmente tras la muerte a tiros de dos estadounidenses por agentes de migración en Mineápolis.

El artista declaró el año pasado que excluyó a Estados Unidos de su última gira por miedo a las redadas y las acciones de los agentes migratorios en los recintos.

Según Roger Goodell, comisionado de la NFL, la decisión de invitar a Bad Bunny a amenizar el descanso de la Super Bowl se tomó de manera “meditada” y pensando en la “unidad”.

En la isla caribeña, muchos de sus compatriotas se reunieron el domingo para disfrutar del recital de su ídolo, una enorme fuente de orgullo en este delicado momento.

Donald Trump, de su lado, tenía previsto seguir el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, Florida. Trump, al igual que muchos de sus partidarios, arremetió contra las invitaciones a Bad Bunny y Green Day, que actuarán antes y son también feroces críticos del republicano, afirmando que el cartel es "terrible" y "sembrará odio".

La presencia del reguetonero, el artista más reproducido en Spotify, ha atraído aún más la atención global sobre la cita cumbre del deporte norteamericano, una máquina comercial sin igual que este año puede superar sus propios récords de negocios.

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